El PP quiere anular en la práctica el derecho al aborto en España haciéndolo inviable

DEROGARÁ LA ACTUAL LEY Y RECORTARÁ LA DEL 85

El vicepresidente tercero del Congreso y candidato del PP, Jorge Fernández, ha asegurado que su partido acometerá una “reforma profunda” de la ley del aborto si llega al Gobierno tras el 20 de noviembre. Esta revisión en profundidad ni siquiera se conformará con volver a la situación anterior, la regulada por la Ley de 1985, si no que anuncian más recortes lo que, en la práctica, equivaldrá a reducir hasta la práctica inexistencia el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en España.

Siempre según la visión integrista católica defendida por este diputado del PP la norma actual “atenta contra el sentido común” (sic), por lo que defiende modificar la ley recuperando la regulación de 1985, aunque corrigiendo algunos aspectos que considera “demasiado laxos” de ese texto.

Así, una vez que las tijeras podadoras salen de su funda, la derecha pretende no sólo abolir los ligeros avances que ha supuesto para la seguridad jurídica y física de mujeres y profesionales de la Sanidad la nueva ley de interrupción del embarazo aprobada en 2009, sino que pretende dificultar seriamente el acceso de las mujeres a este derecho, limitando aún más los supuestos legales para autorizar la práctica de un aborto contemplados en la ley del 85.

En su particularísima opinión, no compartida más que por los sectores más integristas de la sociedad, con la Iglesia Católica a la cabeza, en la aplicación cotidiana de la norma de 1985  se producía un ” fraude de ley” al conceder el derecho al aborto si se consideraba que había riesgo de salud para la madre.

El diputado Fernández, con estas declaraciones a los medios de comunicación, sigue interpretando estas ceremonias de la confusión que tanto gustan a la derecha. Si bien es cierto que Mariano Rajoy ha presumido en varias ocasiones de que, si a la tercera, consigue al fin ganar unas elecciones y sentarse en el Palacio de la Moncloa, tiene como objeto derogar la actual ley de Interrupción del Embarazo, no es menos cierto que la convención programática del partido en Málaga, en éste como en tantos otros capítulos, se cerró en falso, sin delimitar un compromiso claro con los electores sobre por dónde irán las actuaciones de un hipotético Gobierno del PP.

Así las cosas, los sectores integristas que tanto fían a la vuelta del PP al poder, se han removido inquietos en sus poltronas durante las últimas semanas, recelosos de que, al final, los dirigentes del PP hiciesen en esta ocasión lo mismo que en su anterior etapa de Gobierno, de 1996 a 2004, periodo en el que no tocaron la Ley del Aborto, a pesar de las fanfarrias lanzadas de manera oportunista de vez en cuando.

Pero aquí ha salido al quite el recitado diputado Fernández, quien ha descartado con rotundidad tal hipótesis subrayando que: “nadie duda de que el PP va a ser coherente con esas posiciones”. El nacional-catolicismo se despereza, inquieto, contando anhelante los días que faltan para, un año más, celebrar el 20 de Noviembre.

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