Aborto e incongruencia política

ÓSCAR CELADOR
Profesor de Derecho Eclesiástico del Estado y de Libertades Públicas

La regulación del aborto aprobada durante esta legislatura ha dado un enorme juego político al PP, ya que ha permitido a sus principales líderes utilizar este tema para hacer una labor de oposición facilona y simplista al Gobierno, que culminó con la presentación de un recurso ante el Tribunal Constitucional que todavía está pendiente de resolución.
Con estos antecedentes, si el PP quiere ser coherente con su discurso político debe incorporar a su programa electoral para la cita del 20-N una de estas tres propuestas. Por una parte, derogar la Ley del Aborto vigente y recuperar la ley de 1985, la cual estuvo vigente durante 25 años –dos legislaturas del PP incluidas– permitiendo que, gracias a sus lagunas jurídicas, se realizasen cientos de miles de abortos y España se convirtiese en un destino turístico abortivo de primer orden. Por la otra, prohibir la interrupción voluntaria del embarazo en cualquier supuesto, tal y como parece proponer el ala más conservadora del partido, lo cual permitiría ilegalizar las clínicas que realizan abortos y encarcelar a todas aquellas mujeres que aborten en España; pero no impediría que las que cuenten con recursos económicos puedan abortar legalmente en el extranjero, como ocurría antes de la ley de 1985. O, por último, derogar y enmendar parcialmente la Ley del Aborto vigente.
Hasta ahora, varios líderes del PP han prometido que si su partido gana las elecciones derogarán la Ley del Aborto, otros han matizado que sería suficiente con modificar la regulación actual (pero sin aclarar en qué sentido), y otros juegan al despiste sin pronunciarse al respecto de forma contundente ante el temor a perder parte de su potencial electorado. Con esta actitud, el PP está demostrando una enorme hipocresía, ya que, a pocas semanas de la cita electoral, la ciudadanía tiene derecho a conocer de forma clara y precisa cuál es su propuesta concreta en un tema tan importante, tanto por la relevancia que el propio PP ha dado a este asunto a lo largo de la legislatura, como por el hondo calado social que tiene la regulación del aborto; para luego poder votar en consecuencia. En otro caso, estaremos ante un enésimo supuesto de oportunismo electoral.

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