Primeros 12 abortos en suelo navarro en 24 años

Hasta la fecha, el Gobierno foral derivaba a las embarazadas a centros de otras regiones

AMAIA ARRARÁS – Pamplona – 28/10/2011

El País. La apertura de la clínica privada de Ansoáin, que ha realizado ya una docena de interrupciones voluntarias del embarazo en sus instalaciones, ha puesto fin a la excepción navarra en torno a los abortos. Se trata de las primeras intervenciones de estas características que se llevan a cabo en la comunidad foral desde hace 24 años, ya que hasta ahora el Gobierno navarro derivaba a las embarazadas a centros de comunidades cercanas.

Tras recibir la licencia de apertura por parte del Ayuntamiento de Ansoáin y el visto bueno del departamento de Salud al tratarse de un centro sanitario, la clínica ha comenzado su actividad aunque todavía, y según explica su promotor, el ginecólogo José Gurrea, “no a pleno rendimiento”. En torno al 15 de diciembre se celebrará un acto en las instalaciones para presentar el centro a médicos y especialistas navarros, y se espera que la actividad normal comience a principios de 2012. A partir de entonces, atenderá a unas 800 mujeres al año.

“Aún estamos organizando al personal, las derivaciones desde los centros de Atención a la Mujer y ultimando cuestiones técnicas de la mano del departamento de Salud”, explica Gurrea, propietario de la empresa Cannaregio SL y ginecólogo de la clínica Euskalduna de Bilbao. Por el momento, el centro, de unos 300 metros cuadrados, cuenta con un ginecólogo, el propio Gurrea, un anestesista, dos enfermeras de quirófano, un psicólogo, un recepcionista, un auxiliar de clínica y cuatro salas de reposo. Se realizarán abortos por debajo de la semana 14 de gestación.

De esta forma, las navarras no se tendrán que desplazar ya a otras comunidades para interrumpir sus embarazos. En concreto, y según datos facilitados por el departamento de Salud del Ejecutivo foral, desde el 1 de enero de este año hasta mediados de agosto se derivaron a 585 mujeres a centros de otras comunidades. En concreto, el 62,5% de las intervenciones fueron realizadas en el País Vasco, el 33,5% en Zaragoza y el 4% en Madrid.

Según Gurrea, “la situación ahora ha cambiado con esta clínica simplemente porque alguien, en este caso nosotros, hemos tomado la iniciativa”. Él presentó la documentación necesaria el pasado 23 de febrero y el Gobierno de UPN la autorizó el 23 de mayo. La entonces consejera de Salud, María Kutz, aseguró “que no es que el Gobierno no hubiera dado antes la autorización correspondiente, sino que nadie había presentado la documentación necesaria”. Además, aludía a la falta de ginecólogos dispuestos a realizar interrupciones en la comunidad en la red pública.

En medio de esta polémica, 11 ginecólogos navarros hicieron pública a finales de abril una carta en la que negaron que “todos los profesionales navarros fueran objetores” y pedían “voluntad política y una buena organización” para que se pudieran practicar abortos. Además, en la carta los ginecólogos recordaban que entre 1986 y 1987 se practicaron 10 abortos legales en Navarra, pero que dejaron de hacerse “por múltiples motivos”, entre ellos “el acoso profesional y personal dentro y fuera del Hospital Virgen del Camino a los profesionales que simplemente se atrevieron a cumplir la ley”. En 1990 tres médicos de este hospital público se sentaron en el banquillo de los acusados por un caso de un aborto practicado en 1986. La acusación particular, ejercida por Acción Familiar, pedía pena de cárcel, pero finalmente fueron absueltos, ya que el caso estaba incluido en uno de los supuestos legales por riesgo de malformaciones en el feto.

Desde entonces, la objeción de conciencia ha sido el principal argumento esgrimido por el Gobierno de Navarra para defender que en la comunidad no se practiquen abortos. Sin embargo, los 11 ginecólogos señalaban que en la sociedad navarra “muchas cosas han cambiado en estos 25 años, también entre los profesionales sanitarios”. Reconocían que hay objetores pero también “un recambio generacional importante” y la situación “ya no está tan crispada” y la normativa deontológica “ha cambiado”. De hecho, Gurrea se muestra convencido de que dentro de unos años, cuando él se jubile, ginecólogos navarros atenderán la clínica de Ansoáin.

Además, esta misma semana el Gobierno de coalición de UPN-PSN ha puesto en marcha un registro de objetores al aborto, en cumplimiento de una ley impulsada en la anterior legislatura por el PSN y que tiene como objetivo comprobar si hay o no ginecólogos dispuestos a practicar abortos en la comunidad foral.

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