Cataluña aplica un protocolo sobre la píldora abortiva desde el año 2001

Catalunya aplica desde el año 2001 un protocolo sobre la píldora abortiva, que hasta ahora han utilizado clínicas privadas y hospitales públicos y que este mes han empezado a dispensar ambulatorios de la comunidad por primera vez en España antes de las siete semanas de gestación.

El protocolo, al que ha tenido acceso Europa Press, fue acordado con las clínicas y ginecólogos catalanes tras la aprobación de la píldora RU-486 por parte de las cortes españolas en el año 2000.

Titulado ‘Aborto farmacológico con RU-486 (Mifepristona) en el primer trimestre del embarazo’, el texto advierte de que la dispensación debe hacerse por un médico o una enfermera autorizada por éste, tras la firma de un consentimiento informado por parte de la paciente, la comprobación del embarazo de máximo 49 días mediante una ecografía vaginal y una analítica de sangre que incluya pruebas de coagulación.

De hecho, hay un hospital de referencia detrás de los seis Programas Sanitarios de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (Passir) que dispensan la píldora desde el 1 de febrero, tratándose de los CAP Manso de Barcelona, Cerdanyola del Vallès, Vilanova i la Geltrú-Garraf, Mataró, Vic y Badalona (Barcelona).

El protocolo marca la administración de 600 gramos de la píldora –comercializada como ‘Mifegyne’–, una vez constatada la decisión de la mujer de seguir adelante con el aborto, que en ningún caso se puede aplicar a mujeres que no están completamente decididas.

En declaraciones a Europa Press, el jefe del Servicio de Medicina Maternofetal del Hospital Clínic de Barcelona, Eduard Gratacós, ha constatado que el centro ha dado el beneplácito del programa que se lleva a cabo en el CAP Manso, acorde con la reforma de la ley del aborto que fija que las mujeres deben repensar su decisión en un plazo de tres días.

La RU-486 es un esteroide sintético dotado de propiedades anti-hormonales que actúa “anulando a la progesterona, cuya acción continuada es necesaria para el mantenimiento de la gestación”, ha resumido Gratacós.

Sin embargo, la píldora debe ser acompañada de otro fármaco el ‘misoprostol’ que se administra entre 36 y 48 horas después de la ingesta de la píldora para inducir la expulsión mediante contracciones, y que se utiliza también para partos normales, explica también el protocolo.

Gratacós ha llamado a tener en cuenta que en un 2 por ciento de las ocasiones la píldora RU-486 logra provocar la expulsión, sin necesidad del otro fármaco. “La combinación está muy extendida en otros países –como Reino Unido, China, Rusia, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Grecia, Israel, Países Bajos y Suiza–, y aquí se va a normalizar”, ha augurado el especialista.

VIVIR A MEDIA HORA DEL CAP

La píldora no debe administrarse a mujeres con insuficiencia suprarrenal y asma severa no controlada por tratamiento, señala el protocolo, que el ginecólogo Santiago Barambio, señala también que expone límites como que las mujeres deben comprender el español, tener teléfono, vivir a 30-60 minutos del hospital y tener capacidad de transporte por si se produce algún problema.

El texto desaconseja este método para las mujeres de más de 35 años que fumen más de diez cigarrillos al día, “a razón de ciertos accidentes cardiovasculares graves sobrevenidos con cierta prostaglandina –R8-486–, a pesar de que ningún accidente se ha reportado con el misoprostol –el otro fármaco–.

“Este método tiene un porcentaje de éxito del 95 por ciento, por lo que no se puede descartar la necesidad de realizar una intervención quirúrgica, similar a las otras alternativas de aborto para que sea efectivo”, indica el texto.

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