Belfast tendrá la primera clínica privada para abortos de Irlanda

 Londres

La organización Marie Stopes International abrirá el jueves próximo en Belfast la primera clínica privada en la que se practicarán abortos en Irlanda del Norte y la primera de toda la isla de Irlanda ya que el aborto sigue estando prohibido en la República. Marie Stopes, que gestiona una veintena larga de clínicas en Gran Bretaña especializadas en interrupción del embarazo pero también en control de la natalidad y detección y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual, ha dado garantías de que cumplirá la restrictiva normativa irlandesa, que solo permite en las nueve primeras semanas de embarazo y cuando está en riesgo la vida de la madre.

Las mujeres de Irlanda del Norte pueden abortar, siempre bajo esas condiciones, por cuenta de la salud pública, pero sólo se han registrado 123 casos en los últimos tres años, según datos del Departamento de Salud del Gobierno autónomo. Muchas de ellas prefieren ir a abortar a Inglaterra, a pesar de los trastornos que ello supone. Y muchas seguirán necesitando hacer ese viaje porque a menudo los problemas en el feto y el consiguiente riesgo para la madre se detectan después de la novena semana de gestación. En el resto de Gran Bretaña la interrupción del embarazo se puede realizar durante las 24 primeras semanas de embarazo y los supuestos son más flexibles.

Los gestores de la nueva clínica creen que las mujeres irlandesas, a ambos lados de la frontera, tendrán ahora una forma menos traumática de interrumpir el embarazo, a un coste de unos 435 euros por un aborto no quirúrgico, más el precio de la consulta médica, unos 125 euros. La clínica estará ubicada en Great Victoria Street, en el centro de Belfast, y contará con dos médicos, un psiquiatra, una enfermera y un recepcionista, además de su directora, la antigua líder del Partido Progresista Unionista, Dawn Purvis. Estará abierta dos días a la semana y de momento no ha hecho estimaciones de cuántos abortos se practicarán.

La intervención costará unos 435 euros, más 125 de la consulta médica

Los tres grandes partidos políticos del Ulster han declarado en público que no van a intentar evitar la apertura de la clínica, pero han subrayado que esta debe ajustarse a la ley norirlandesa y han dejado muy claro que esa normativa no se va a flexibilizar.

A pesar de ello, la inminente apertura de la clínica ha provocado un intenso debate a ambos lados de la frontera. Los amplios sectores que se oponen al aborto han alertado del peligro de que la existencia de este centro vaya a disparar el número de interrupciones de embarazos y han exigido su cierre. Los grupos que defienden el derecho a elegir le han dado la bienvenida porque hará la vida más fácil a muchas mujeres en un momento especialmente difícil.

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